Entorno del Retail

Traspasar las fronteras por la nostalgia del consumidor

Más de un millón y medio de españoles viven fuera, lo que supone un 15% más en los dos últimos años y un 32% en la última década, según datos del censo de residentes en el extranjero. Sólo el año pasado 50.000 españoles abandonaron el país por la crisis económica.

Estos datos, aún y su connotación negativa, también pueden traer buenas noticias y algunas oportunidades.

Con la crisis, muchos españoles han tenido que irse del país de manera forzada o como la única alternativa al paro. Aún así, son siempre muchos los beneficios que cada uno de nosotros saca de una estancia en el extranjero. Eso sí, una de las constantes más firmes es la morriña, que te sorprende en algún momento u otro. ¿Cuántas vaces no se habrán unido todos esos españoles por el mundo para compartir una tortilla de patatas o un vino español para sentirse un rato como en casa?

Si unes todos estos factores y buscas extraer una buena idea, llegas a “Mamá Mándame” una empresa contra la nostalgia. “Todos los que nos hemos ido fuera sabemos lo que es pasar ilegalmente alimentos por la aduana”, dice Casanova, el creador de la empresa. “Por el jamón se cometen muchos delitos”.

Desde hace un mes, los cientos de miles de españoles repartidos por Europa tienen la posibilidad de vencer a la melancolía, más bien, de superar el trago de no comer de vez en cuando la comida de sus madres, a través de la web www.mamamandame.com

Mamá Mándame ofrece una carta de más de 200 productos —para septiembre la cifra ascenderá al medio millar— con salchichón, aceite de oliva, Cola Cao, banderillas, Nocilla, las galletas de siempre, incluso pipas, una de las estrellas de la carta.

En un plazo máximo de cinco días, con un coste de envío de 9,99 euros, los pedidos llegan a cualquier esquina de Europa. Su objetivo es ampliar fronteras y a partir de septiembre empezar a enviar comida de mamá a Estados Unidos, Canadá y México.

No se trata simplemente de un negocio más, sino que apunta algunos de los retos que debe plantearse el retail: ofrecer a sus clientes sensaciones o experiencias, ponerse visceral y no sólo material. Y si hace falta a través de las nuevas tecnologías y en consonancia con el retail online, capaz de traspasar fronteras con mucha más contundencia. “No se trata de vender productos, queremos ofrecer sensaciones, recuerdos, experiencias…“, explican Alejandro Casanova e Izaskun Uncilla, socios principales del proyecto y conocedores en primera persona del regusto de la nostalgia: “Hemos vivido mucho tiempo fuera de España y al final la familia y los amigos te visitan o te conectas con ellos por skype, pero la comida es algo que se echa mucho de menos”.

SI el Retail Intelligence consigue medir también la necesidad de dichas sensaciones en el consumidor, pueden encontrarse alternativas de futuro muy interesantes para los retailers y para los consumidores. Mamá mándame es, sin duda, un buen ejemplo.

Leer artículo en El País y en El Mundo.

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