Entorno del Retail

El amor es la respuesta

Ante los cambios que ha ocasionado la crisis y el mundo digital, Puro Marketing nos propone, en dos artículos diferentes, una idea a tener en cuenta: las marcas y empresas ya no pueden pensar sólo en vender, sino que también deben emocionar.

Según Carmen Santo, la época en la que la única preocupación de la empresa era vender, y la principal función del cliente se reducía a comprar, ha pasado a la historia. Las relaciones intencionadas ya no funcionan, han dejado paso a los sentimientos. Los consumidores necesitan sentirse queridos, no utilizados ni manipulados en función de los intereses de las marcas.

Las empresas deben cambiar el chip, olvidarse de la transacción económica como único objetivo. Han de ser conscientes de que tienen ante sí a los consumidores, seres de carne y hueso, que ansían otro tipo de relación con las marcas; donde se les tenga en cuenta, donde su compra suponga algo más allá de una cifra a engrosar su volumen de ventas. Dicho acto de compra consiste supone un voto de confianza hacia la empresa, el consumidor apuesta por esa marca, en detrimento de su competencia. De este modo el cliente espera adquirir, además de ese producto, parte de los valores y sensaciones que atribuye a esa marca.

Lo que mueve a los seres humanos es la emoción, no la razón. Por eso hay marcas que levantan pasiones. Generalmente cuando una marca nos encanta es porque forma parte de nuestra historia, la percibimos como nuestra o porque compartimos su filosofía. Nos sentimos identificados con ella de una manera u otra. Cada uno tendrá su propia razón para elegirlas. Esto es lo que han conseguido marcas como Apple, Google, Coca-Cola, Ikea o Adidas, por ejemplo, reforzando la idea de que el consumidor va más allá cuando compra.

Por ello, la relación entre empresa y usuario ha de ser más cercana, ha de estar basada en la confianza mutua, donde ambas partes salgan recíprocamente beneficiadas. Las redes sociales pueden actuar como ese nexo de unión, un punto de encuentro donde se materialice dicho acercamiento, un ámbito donde ambas partes se sientan libres de expresarse e interactuar. De este modo se fomentará el engagement y hará crecer la confianza en la marca por parte de los clientes.

El terreno ya está preparado para que los retailers y las marcas asuman estos cambios y cuiden al consumidor. “El vínculo emocional que nos une con las personas, esposa, hijos, amigos, colegas, también se establece entre nosotros y las marcas y productos que nos rodean” dice David Montero quién ha dirigido equipos de ventas de alto rendimiento durante más de 10 años.

Leer los artículos al completo: LoveMarks: 10 marcas que emocionan y Las marcas y empresas no pueden pensar sólo en vender

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