Entorno del Retail

Comprar de segunda mano ya no es de pobres

mercadillo

La familia española media tiene en casa bienes que no usa por valor de entre 6.000 y 7.000 euros, según la cadena australiana Cash Converters, que se implantó en España en 1995. Desde electrodomésticos y equipos electrónicos que se cambiaron cuando aún funcionaban y que se guardan por si acaso hasta objetos que se compraron para una afición que duró poco-aquellos patines en línea que se utilizaron dos veces y duermen en el garaje! – y joyas heredadas que nadie no se pondrá nunca. Antes de la crisis, daba vergüenza vender cosas que no se utilizaban o comprar de segunda mano-a excepción de los coches- aquellas que se necesitaban. Y la opulencia llevaba a cambiar mobiliario en perfecto estado y tirar el viejo. Los más cívicos lo llevaban al punto limpio, pero todo el mundo ha visto abandonados en las aceras de las carreteras sofás que parecen flamantes y bicicletas en perfecto estado (y casi todo el mundo no se paraba a recogerlos, no fuera que te viera un conocido haciendo el pobre).

Pero las cosas han cambiado. Han proliferado las tiendas donde hacer unos dinero vendiendo las joyas de la familia, y los objetos que no se utilizan se llevan a las tiendas de segunda mano. “No vendemos: reciclamos. Antes, en la recogida iban electrodomésticos que funcionaban; ahora, nos los traen y los aprovecha otra gente “, explica Enric Caballé, gerente de Vadeganga de Vall.llobrega. Esta compañía, fundada en 2010, es una de las 1.041 empresas que, según la última encuesta anual de comercio del INE, había en 2012 en España dedicadas a la venta al detalle de artículos de segunda mano, con una facturación total de 236,6 millones de euros, un 43% más que en 2008, mientras que en el mismo periodo la facturación del sector del comercio al detalle había bajado más del 12%.

La consultora Simple Lógica señala que más de 22 millones de personas participaron en el mercado de segunda mano español (sin automóvil ni vivienda) en 2012, un 10% más que en 2010 y el doble de 2004. El 45% acudió a comprar; el 33,4%, a vender, y el resto hizo las dos cosas. Son datos del estudio “La compra y venta de productos de segunda mano en España” elaborado por la consultora para Cash Converters, que tiene 82 tiendas con casi 1,2 millones de productos. Las videoconsolas y los videojuegos, los móviles, los artículos deportivos, la electrónica de consumo y la joyería son las categorías de mayor rotación esta cadena (en 2013 vendieron más de 300.000 móviles, 700.000 videojuegos y 100.000 relojes de pulsera). El cliente medio de las tiendas de Cash Converters es hombre, de entre 25 y 45 años y de clase media, y el 88% de los que entran en sus locales declaran que buscan la posibilidad de encontrar una ganga, un 39% que buscan productos que no están disponibles en las tiendas convencionales y un 32% que quieren probar cosas nuevas con un gasto mínimo. No se trata, pues, de renunciar a productos nuevos por dificultades económicas, sino de nuevos hábitos de los consumidores que se miran mucho y no quieren pagar más de la cuenta.

Cambio de mentalidad. Un cambio de mentalidad que se ha producido en los últimos cinco años, según Alexander von Schirmeister, vicepresidente para Europa, Oriente Medio y África de eBay, que constata que antes en España se intercambiaban todo productos de coleccionismo y que la crisis ha llevado a los compradores a internet para buscar buenos precios, provocando el estallido de un nuevo mercado de moda, zapatos y complementos usados. Artículos de bebé, móviles, tabletas, consolas y artículos deportivos son los otros artículos usados ​​más comprados, a precios de entre 15E 100 euros. Pronostica que esto no es un fenómeno pasajero por la crisis y que la venta de estos productos se mantendrá cuando la economía se estabilice, y lo mismo piensa el grupo Schibsted Classified Media (SCM), gigante noruego de los anuncios clasificados en 29 países , que ha intensificado las compras de portales de productos usados: el año pasado compró Anuntis, propietaria de Segundamano (30 millones visitas mensuales), Fotocasa (12 millones) y Coches.net (9 millones), y recientemente ha comprado Mil anuncios (60 millones visitas) por 50 millones de euros.

Comprar productos usados ​​ha pasado de hacer pobre a ser señal de consumo inteligente. En el sector de la moda, el primer paso hacia la inteligencia fue no obsesionarse por tener lo que se lleva esta temporada y conformarse a lucir unos zapatos de marca de la anterior a mitad de precio, cambio de mentalidad que está detrás del éxito del outlet online Privalia, que el año pasado aumentó las ventas un 15% y obtuvo un beneficio bruto de explotación de 16,6 millones de euros, o del outlet físico de la Roca Village, donde en un año han aumentado un 56% las ventas a turistas chinos y rusos con posibles ya los que tampoco da vergüenza no ir a la última. El paso siguiente ha sido buscar gangas de ropa de segunda mano. Moda y accesorios representan el 40% de los más de dos millones de artículos por valor de 250 millones de euros que hay en el inventario de Wallapop, la aplicación móvil de origen catalán fundada en octubre que permite a los usuarios comprar y vender artículos de segunda mano desde el móvil de forma geolocalizada. Con más de un millón de descargas en España, Inglaterra, Francia y Portugal. La aplicación Wallapop, que lidera su segmento de mercado en estos cuatro países, además, permite chatear entre comprador y vendedor, realizar contraofertas y acordar un punto de encuentro en su ciudad para comprar y vender el producto. Wallapop estima que el mercado de segunda mano puede llegar a los 2.000 millones de euros en 2015, cuadruplicando la cifra de 2013, previsiones de crecimiento que han animado a ser inversores de referencia Caixa Capital Risc, el fondo de capital riesgo Bonsaii la red de business angels Antai, Esade Ban y otros socios como el grupo Godó o el grupo Zeta.

Economía compartida. El nuevo consumidor no se limita a optimizar lo que le sobra o la compra de lo que necesita, también prueba de sacar el máximo provecho de los bienes que no utiliza al cien por cien. Detrás de esta mentalidad hay iniciativas como Knok, comunidad de intercambio de casas; Social Car, servicio de alquiler de coches de persona a persona, o Trip4real, una comunidad orientada al ocio y al turismo que conecta viajeros.

Más de la mitad de los españoles (un 53%) estarían dispuestos a compartir o alquilar bienes personales, según refleja el último informe de Nielsen “Compartir en sociedad”, que aborda hasta qué punto los ciudadanos están dispuestos a intercambiar el domicilio, el coche o incluso la mascota en un contexto de economía compartida. Este porcentaje supera de nueve puntos la media europea, y según esta consultora de consumo es un fiel reflejo de la situación financiera que atraviesan muchos ciudadanos o, visto de otra manera, de cómo la crisis ha acentuado la solidaridad o la supervivencia hasta cotas insospechadas.

Según el director general de Nielsen para España y Portugal, Gustavo Núñez, “este tipo de relación con el dinero, más parecido a un canje, siempre ha existido pero se ha puesto de moda en Europa y otras partes del mundo después de la estallido de la crisis financiera. Se trata de movimientos ciudadanos organizados que para controlar el gasto apuestan por regular la manera de compartir recursos y pertenencias”.

Los españoles están entre los más dispuestos de Europa intercambiar o alquilar servicios dentro de una comunidad cuando se puede obtener un beneficio económico. Un 29% de daría clases de inglés o ofrecería para arreglar una avería en un domicilio para conseguir algo de liquidez. Aunque la contrapartida pueda ser otro servicio, prefieren una compensación económica. Los bienes que, según el informe de Nielsen, los españoles están más dispuestos a alquilar son las herramientas de bricolaje (23%), los dispositivos electrónicos (19%), la bicicleta (18%), el coche (17%), el material de camping (16%), el domicilio (15%) y el equipamiento deportivo (14%).

Un 42% de los españoles consultados se reconoce “dueño absoluto de lo que es suyo” y rechaza la posibilidad de ofrecer sus bienes personales con fines económicos, en línea con lo que opinan el 32% de los portugueses o el 37% de los italianos.

En relación con la disponibilidad o no de alquilar, se repite el patrón sobre el menor impacto de la crisis en los países financieramente más saneados, ya que un 63% de los británicos y un 59% de los franceses no están dispuestos a participar en iniciativas de economía comunitaria. Y del mismo modo, sólo el 24% de los holandeses, el 23% de finlandeses y el 25% de belgas se declaran favorables a compartir.
Cincuenta y cinco mercados no sedentarios

En Cataluña hay registrados 55 mercados no sedentarios de productos de segunda mano, repartidos en 18 poblaciones. En Pals, Sant Cugat del Vallés, Hospitalet de Llobregat y la Seu son semanales, pero en la mayoría de los casos se hacen una vez al mes, y unos cuantos, sólo una vez al año.

Los impulsa la Agencia Catalana de Residuos, con el objetivo de reducir la cantidad de material aprovechable que va a parar a los vertederos. Podemos poner paradas, para vender o intercambiar, todos los ciudadanos.
Piso por 1.679 euros

Yendo de gangas, entre una tienda de segunda mano y el intercambio entre particulares por internet, se puede amueblar un piso de dos dormitorios por menos de tres mensualidades del salario mínimo.

Habitación grande. Cama de matrimonio con cabecera antigua, cajonera y espejo: 198,50 euros.

Habitación pequeña. Cama de cinco palmos integrado en un mueble con cajones y estantes: 204 euros.

Salón comedor. Aparador, mesa, cuatro sillas, sofá esquinero de cinco plazas y televisión de 28 pulgadas: 655 euros.

Cocina. Mesa y cuatro sillas: 140 euros.

Electrodomésticos. Lavavajillas (35 €), secadora (€ 95), nevera con congelador (€ 145), aparato de aire acondicionado (€ 95), cocina grande de butano (80 €), microondas (€ 29) y radiador de cinco elementos ( € 7,50): € 479.

La garantía legal de los productos de segunda mano es de un año, período durante el cual el vendedor debe reparar de forma gratuita los defectos.

Compra segura
Segundamano.es ha hecho una guía de consejos para tener en cuenta entre compradores y vendedores para realizar transacciones por internet.

– Es aconsejable realizar el pago o el cobro personalmente y tener la oportunidad de ver el producto antes de adquirirlo. Si no se puede hacer, la mejor opción es contrareembolso. No pagar de manera anticipada ni aceptar cheques emitidos por bancos extranjeros,.

– Comprobar que los datos del anunciante son veraces. Desconfiar de aquellos que, por cualquier excusa, no puedan hablar por teléfono.

– Desconfiar de anuncios con precios extraordinariamente bajos y de compradores que ofrezcan una cantidad superior a la solicitada.

– Sospechar de anuncios mal redactados y con palabras poco frecuentes.

– Dudar de compradores y vendedores que sólo admiten transferencias como forma de pago.

– No hacer caso de correos electrónicos que suplanten la identidad del portal pidiendo claves de acceso o dinero.

Fuente: L’econòmic

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