Entorno del Retail

El código de barras cumple 40 años

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Dos estudiantes de posgrado, Bernard Silver y Norman Joseph Woodland, inventaron en 1952 un símbolo con líneas negras y espacios blancos que servía para proporcionar la información del producto en el momento de pagar. Estos estudiantes son conocidos por haber inventado el primer código de barras, patentado en 1952.

Sin embargo, no fue hasta más de veinte años después, en 1973, cuando George J. Laurer inventó el código de barras lineal UPC (Código Uniforme de producto), que permitía su uso comercial. El código de barras UPC proporcionaba un símbolo mucho más simple para ser decodificado por la tecnología disponible en ese momento. Así, un año, el 26 de junio de 1974, el primer escáner de código de barras, desarrollado por Spectra-Physics, ahora parte del Grupo Datalogic, se instaló y se utilizó para escanear un paquete de chicles de Wrigley en el supermercado Marsh en Troy, Ohio.

El código de barras está tan extendido y tan introducido en la sociedad que ya nadie concibe una industria que funcione sin su utilización. Sin embargo, a finales de la década de los setenta algunos analistas predijeron su fracaso, y entonces parecía que el pronostico iba a convertirse en una realidad, ya que el escepticismo de los fabricantes y de los minoristas obstaculizó el progreso de la industria.

Y es que los fabricantes no estaban seguros de la eficacia de los códigos de barras y la idea de invertir millones de dólares en esa tecnología no parecía apropiado en ese momento. Los minoristas, por su parte, sabían que con los códigos de barras se ahorraría tiempo y dinero. Sin embargo, a los consumidores no les gustaba la idea de comprar un artículo sin el precio indicado directamente en el envase, lo cual pesó mucho en la decisión de adoptar los códigos de barras. En 1978, menos del uno por ciento de las tiendas de alimentación de los Estados Unidos utilizaban escáneres de código de barras.

De las tiendas al resto de la industria
Pero a principios de los ochenta comerciantes mayoristas empezaron a utilizar los escáneres de códigos de barras en sus tiendas en todo Estados Unidos, con resultados exitosos. Esto despertó el interés de todo el sector del comercio minorista, que comenzó a utilizar los escáneres de código de barras cada vez más. En 1984, el 33% de las tiendas en los Estados Unidos estaban utilizando estos escáneres, y comprobaron que aumentaban sus ventas y la eficiencia del proceso de pago en las compras.

Otras industrias empezaron a seguir el ejemplo y el uso de los escáneres de códigos de barras creció. La industria del automóvil comenzó a utilizar escáneres en las plantas de fabricación, los aeropuertos los utilizaban para la clasificación de equipajes, centros logísticos los pusieron para el seguimiento de la mercancía. A medida que aumentaba su uso, también lo hizo la demanda de la industria para la tecnología de código de barras, que podría proporcionar más información en menos tiempo y espacio.

Sin duda, la historia de los códigos de barras es un claro ejemplo de cómo la tecnología bien utilizada supone el acceso a una mayor información que puede agilizar e incluso mejorar las ventas al mismo tiempo que ahorra tiempo a minoristas y consumidores, mejorando la experiencia de compra. Desde entonces hasta el día de hoy, mil otros inventos y tecnologías están revolucionando el mundo del retail. Y es que aunque apostar por nuevas tecnologías parezca, en ocasiones, cosa de valientes, confiar en ella puede revolucionar un negocio aunque sea aportando información que te permite trabajar con objetividad y datos contrastados. Un claro ejemplo puede ser la tecnología de Retail Intelligence. Nunca hasta ahora el retailer había tenido tanta información objetiva sobre el consumidor, y el hecho de tenerla puede estar cambiando todas las maneras de funcionar.

Fuente: AECOC

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