Entorno del Retail

Los comercios de proximidad y ecológicos irrumpen en Barcelona

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“Comprar productos ecológicos por fin es normal”. Lo dice orgulloso el propietario de Veritas, Sílvio Elías, que acaba de abrir en el centro comercial de Glòries su tienda número 27. Establecimientos como los suyos o como Biospace, una antigua carnicería que en el año 2000 se transformó en supermercado ecológico con un inmenso surtido de productos, fueron pioneros en Barcelona. Hoy conviven con una oferta creciente, signo de esa normalidad.

Elías recuerda que en una primera fase el objetivo era abrir comercios con aspecto de supermercados para alejarse de la imagen de las pequeñas tiendas en las que se mezclaban productos dietéticos con alimentos ecológicos. “Ahora queremos dar un paso más y aportar un aspecto más cálido y confortable a los locales. Es algo que encaja más con un tipo de tiendas en las que el comprador pasa tiempo observando los lineales y leyendo la información que se le ofrece”. Por ello, la última apuesta, en el centro que acaba de abrir se basa en la información digital y el complemento de pantallas en las que se puede contemplar el trabajo de los pequeños productores que los abastecen o cómo cocinar los alimentos.

Espacios agradables y modernos y la voluntad de asesorar a los clientes sobre las propiedades de los productos o cómo sacarles partido en la cocina son los principales aspectos a los que dan importancia estas nuevas tiendas. Muchos de estos establecimientos ocupan locales amplios en los que, además, hay una zona destinada a cafetería o restaurante para que el cliente pueda desayunar o comer y donde se intenta familiarizarlo con el tipo de productos que se venden.

Son iniciativas que en muchos casos parten de profesionales de otros ámbitos, consumidores asiduos desde hace años de lo ecológico que echaban de menos una propuesta a su gusto y que han viajado y han visto que en España hay un hueco para una oferta de calidad que, además, resulte agradable a la vista y apetitosa.

Es el caso de los socios de Feeld Organic (Diagonal, 449), un diseñador, dos ingenieros y un arquitecto. Antes de abrir, este verano, pasaron un año viajando por países en los que la oferta ecológica está consolidada, como Alemania, Francia, Estados Unidos o Rusia para coger ideas. El resultado es un establecimiento que combina el espacio de alimentos envasados y frescos, cosmética, flores y una cafetería y un restaurante. Su prioridad es lo ecológico y la proximidad. “Siempre que podemos, apostamos por empresas de inclusión social de personas con discapacidades. Porque sería absurdo que nos preocupara la salud de los animales y no la de las personas”, explica uno de los socios, el gallego Brais Méndez.

También proceden de otros ámbitos las propietarias de Obbio (calle Muntaner, 177), Irina Costafreda y Elena Díaz, abogada y licenciada en Ciencias Políticas, que compartían el interés como consumidoras de productos ecológicos y decidieron unir fuerzas para abrir un nuevo espacio y hacer realidad un viejo sueño en el que coincidían. Se trata de una amplia tienda en la que venden alimentación y cosmética ecológica y donde también hay una cafetería. “Uno de nuestros objetivos es que la gente descubra alimentos a los que no está habituada y que entienda que además de saludables pueden ser sabrosos. Son productos que tal vez conocen, como el trigo sarraceno, el tofu, la quinoa o el amaranto, u hortalizas poco comunes que aprenden a cocinar”.

Cuentan con dos nutricionistas que orientan a los clientes, entre los que hay muchas personas con problemas de salud que tratan de hacer un cambio en su alimentación pero no saben por dónde empezar. “Algunos vienen directamente con una lista de ingredientes que les ha indicado el médico”. Además de talleres y del asesoramiento de los expertos, disponen de una línea de productos preparados. “Considerábamos que había un hueco en el terreno de este tipo de cocina”.

El éxito de Casa Ametller, referente en la venta de producto fresco reduciendo los intermediarios, es un ejemplo de que hay un nuevo cliente con nuevas motivaciones y modelos de tiendas de alimentación. Como lo es el caso de I Love Food (Muntaner, 476), donde David Carbó se abastece de productos de su propia fin-ca biodinámica, o de Temps de Terra (Camp, 51), de la familia Franch, que vende los alimentos que producen en su finca de Amposta. Son productos que no llevan el sello de ecológico pero triunfan entre los clientes que confían en su calidad. Tampoco lo ecológico impera en la nueva tienda de Qêviris, que tras el éxito de su primer local en Lleida esta semana ha abierto el segundo en Tarragona. Se trata de una tienda de alimentos procedentes de cooperativas. “La proximidad no es el objetivo –explica Màrius Sánchez, de Qêviris–, sino vender productos de calidad procedentes de las cooperativas y promover el slow buying, o compra lenta, en espacios agradables y donde el vendedor informa.

La apertura del nuevo Flax Kale (Tallers, 74 B) , el restaurante de Teresa Carles de cocina saludable, en el que se calcula el valor nutricional de los alimentos y donde se venden los zumos orgánicos de Teresa’s Juicery, o de Organic’s (pl. Urquinaona, 14) el primer establecimiento de cocina rápida cien por cien ecológica, iniciativa de Amós Milton, con la cocina del chef asturiano Fran Heras, son muestras de esa nueva oferta. Y de que lo ecológico, como dice el propietario de Veritas, principal suministrador de Organic’s, ya no sólo interesa a unos cuantos.

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