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Una jornada retail omnicanal

Hace unos días el portal de noticias Modaes.es publicó una descripción de una jornada shopping tipo en un recorrido omnicanal.

El relato empieza cuando un consumidor, en este caso una chica, se pasea por la calle y pasa por delante de un escaparate. En este momento, la chica se para delante del escaparate porque se ha fijado en un vestido expuesto. Le encanta el vestido así que sin pensarlo la chica decide entrar en la tienda, dirigirse hacia los colgadores donde está el vestido y buscar su talla. Pero de repente mira el reloj y se da cuenta de que casi no tiene tiempo, ha de volver al trabajo en pocos minutos. Como le gusta tanto el vestido pero ahora no puede invertir tiempo en decidir si comprarlo o no, la consumidora decide escanear el código QR que hay en la etiqueta del producto. También, la chica hace una foto al vestido e inmediatamente la cuelga en Facebook e Instagram; en pocos segundos sus amigos habrán interaccionado con esta foto.

Ahora le toca mover carta a la tienda, al retailer. Cuando han pasado algunas horas desde que la consumidora salió de la tienda, la marca le envía un mensaje a la consumidora. Esta etapa es posible ya que el cliente al escanear el código QR ha dejado una pista suya y el retailer puede saber su contacto. En el mensaje que le envía el retailer, este le ofrece un 30% de descuento en el vestido que le gusta. Pero la consumidora vuelve a tener poco tiempo y aunque lee le mensaje decide posponer la compra para el final del día.

Por la tarde cuando ya ha vuelto de su jornada de trabajo y se encuentra descansando estirada en su sofá decide ir a la tienda online de la marca del vestido a través del mensaje que recibió al mediodía y seguir con su recorrido de shopping.

La consumidora está enamorada del vestido y la oferta es muy interesante. Mientras se lo piensa sale a comprar algo de comer y en la cola del supermercado decide volverse a conectar y hacer el pedido a través de su Smartphone. Puede elegir recibir el pedido en su domicilio, en su lugar de trabajo o en la tienda de la tienda que prefiera; esto le permite reducir los costes de transporte.

Dos días más tarde, la consumidora recibe un e-mail de parte de la marca que le informa que el vestido ya ha llegado a la tienda que la consumidora eligió previamente. Se dirige a la tienda, una tienda de la marca en la que la consumidora aún no había estado. La consumidora se prueba el vestido y decide que quiere realizar la compra final.

La consumidora va a la caja, paga el vestido y sale de la tienda.

Una shopping experience fácil y eficaz. Evidentemente se podrían ir mejorando algunas cosas como por ejemplo los costes de transporte y envío a una dirección particular. Pero no cabe duda que la consumidora esta satisfecha con su experiencia de compra, con su vestido y en definitiva con la marca.

Fuente: Modaes.es

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